martes, diciembre 21, 2004

Pleasures Book


Quiero adentrarme más y más en tu mente, también escribir tu nombre en letras gigantes en mi Libro de los Placeres. (a M.)

"Pleasures BooK" es una canción que inscribí inspirándome en el título de un libro que se estaba leyendo M., de Clarice Lispector, homónimo. Ya conocía el concepto de Libro de los Placeres por una película de Peter Greenaway que ví hace tiempo, aunque en ella, se llamaba "The Pillow Book". Escribir sobre los placeres es uno de los ejercicios de proyección personal más sanos, entre otras cosas porque creo que está libre de pretensiones. Cuando hablamos de nuestros anhelos y nuestros placeres somos completamente nosotros. De hecho, solemos definirnos a nosotros mismos por nuestros placeres ("Hola, soy Antonio, de Alicante. Me gusta el golf y el flamenco. Busco a persona con mismas aficiones o con mucho dinero."). La canción es muy sencilla, pero me gustó tanto el concepto que he decidido usarlo para este blog y para un recopilatorio que he hecho con una selección de temas míos de los últimos dos años. Si puedo meteré aquí algun tema. Espero que os guste!


A mí las letras!


Es muy curioso cómo ocurren las cosas. El otro día con M. me tiré casi una hora dando vueltas en La Casa del Libro, buscando la que sería mi próxima lectura, sin éxito. A los 10 minutos ya empezaba a sudarme la frente, me sentía completamente bloqueado, ciego, no sentía ninguna llamada. "Ya vendrá el libro a tí", me dijo M., porque así es como suele ocurrir, el libro-disco-camisa-bollodechocolate salta desde su cómodo emplazamiento en la estantería directamente a tus ojos, y las letras de su lomo brillan cómo neones. Sin dudarlo lo coges y te lo llevas, y una vez en casa, una inmensa sensación de armonía y satisfacción te inundan cuando tras leer la primera página, compruebas que te espera es un viaje de placer a través de sus capítulos. Pero como decía, ese día no fue así. Decidí tomármelo con una cerveza y croquetas de bacalao, que hay días y días, y ese era uno de esos en que no se puede. M. siempre tiene buenas ideas para esos momentos de desconexión. Yo me quedo en "stand by", se me va la fuerza en el intento y se me queda la cara como en la foto. Al final me vine a casa de mis padres, a pasar unos días como cada navidad, sin libro, resignado a dejarme las uñas escarbando en internet y en Digital+ buscando algo para que mi cerebro no se muera de hambre durante estos días de relax en los que la TV suena de fondo de 10 de la mañana a 2 de la madrugada. Cual fue mi asombro al llegar a mi habitación y encontrar sobre la mesa uno, sí, un libro, un libro esperándome. "¿Quien te ha dejado aquí?", pregunté yo, "tú, me dejaste hace mucho" contestó él. Yo no lo recordaba, pero allí estaba. Leí la primera página y sentí la armonía de nuevo, era EL LIBRO, y así, cerré otro ciclo. Obviamente no era un libro salido de la nada, era un libro que llevaba rondando por casa desde que no tenía la suficiente altura para cogerlo del estante. Sin embargo, nunga había habido nada en él que me llamara la atención... hasta ahora.

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