viernes, enero 28, 2005

Cosmic Femme


Este icono asiático descansa cercano a los pies de la cama de M., donde suelo dormir. Muchas mañanas cuando, abro los ojos, es lo primero que veo. Ahí sentado con su postura de yoga, es todo un símbolo de lo femenino, con ese pecho descubierto y esa estrecha cintura que bien podría dejar ver unas costillas de loba. “La divinidad reside en el sexo femenino”, leí hace tiempo, desde entonces no dejo de darle vueltas al asunto, y cada vez estoy convencido de que así es. Vivimos en un mundo en que la femineidad está contaminada, sigue habiendo un machismo imperante, y no me refiero a un machismo descalificante, si no a una manera masculina de hacer las cosas, una manera de relacionarse, de tomar decisiones. Hasta adoptando actitudes femeninas como es el cuidado del cuerpo tan venerado por los “metro sexuales”, se queda atrás la parte importante, la relación con su cuerpo tan especial que tiene la mujer. Así se convierte (aquí si me permito el concepto) en una mera frivolidad. Las mujeres están, como decía, mucho más conectadas con su cuerpo, y esto a su vez hace que estén mucho más en contacto con la tierra y el cielo, son capaces de sentir mucho más los movimientos de energía del universo, y por tanto, son mucho más vulnerables a éstos. Una mujer debe ser consciente de su condición y potenciarla, así como los hombres debemos tener cada vez más en cuenta nuestro lado femenino, sin olvidar, eso sí, que nuestra verdadera fuerza sigue residiendo en el masculino. Yo desde luego, me admito fascinado por todas estas cosas de las que vengo hablando, y os recomiendo encarecidamente pensar en ello. Para vosotras, os recomiendo un libro que me enseñó M., “Mujeres que corren con lobos” de Clarissa Pikola Estés, que podéis encontrar sin problema en la FNAC, pero recordad que un libro así es mejor que te lo regale alguien especial o regalarlo!


jueves, enero 27, 2005

Los límites del Ego


Ahí va una de las clásicas, el espejo, la cámara y yo.
Últimamente vuelvo a reflexionar sobre los límites del ego. No me refiero con esto al tamaño, el ego debe ser lo suficiente grande como para no ser eclipsado así como así y suficientemente pequeño para ver a los demás, me refiero a otro tipo de límites, a la libertad del ego. Todos deberíamos sentirnos libres de ser como queramos, y dejar que cada uno sea como quiera, porque todas las posibilidades están dentro de nosotros y son tan auténticas como humanas. Hemos de poder contrarrestar el efecto de la mala educación que recibimos, de la elección de roles impuesta por la sociedad, para llegar a ser como queramos, solo así lograremos ser felices. Aquellos que critican la libertad de cada uno son los intolerantes, los frustrados que no pueden escapar de sus debilidades. Vivimos encerrados en nosotros mismos, explotemos nuestros egos. A veces, cambiar algo tan ínfimo como las pequeñas rutinas ayuda a empezar con este complejo pero sencillo proceso de "desyoizamiento", si se me permite el término. Todo esto me suena un poco a disciplina budista ("el yo se extiende, se expande y se une con el universo, yo no existo, no soy nada, soy todo").

lunes, enero 24, 2005

the Addiction


Cada vez me doy más cuenta de que me tomo la vida como un juego, me gusta experimentar conmigo mismo. No me refiero con esto a experimentos físicos, tengo mucho respeto a mi cuerpo, me tiene que durar muchos años en buen estado, lo cual no hace que sea un abstemio, no hago ni más ni menos que cualquier persona con curiosidad y ganas de diversión. Me refiero sobretodo a lo psicológico. Hay gente que se opera para tener más pecho, yo modifico mi psique. En realidad no es algo muy consciente. Cuando era pequeño estaba obsesionado con la idea de la muerte, lloraba por las noches pensando lo que sería un día dejar de existir, no sentir nunca más. Poco a poco se fue gestando el impulso de vivir intensamente, y repito que esto para mí no es sinónimo de vivir salvajemente, sino de sentir, eso sí, a veces con una intensidad difícil de llevar, de llevarme a mí mismo a situaciones extremadamente vitales. Desde que me fui de casa, me convertí en un temerario. Me alejé lo suficiente de mi pasado como para poder ser lo que quisiera, y así lo hice, dejé de ser aquel chiquillo tímido y lánguido, "así no se consigue nada", me decía a mí mismo, y fue bastante fácil dejar de ser así, sabía lo que no tenía que hacer. Cometí muchos errores, más bien diría que me lancé a ellos de cabeza. Los errores son lo mejor para evolucionar, y esa es mi obsesión. Quizá por eso comencé a escribir canciones, era una manera de equilibrar la balanza, de soltar lastre, y también es un baremo bastante objetivo de los cambios que sufrimos por dentro.
Los últimos meses han sido tremendos. Tuve un sueño bastante simbólico en el que me sumergía con equipo se submarinismo en aguas oscuras que representaban una zona oscura de mí mismo, y así ha sido, y se me ha juntado todo, circunstancias externas e internas, ha sido como morir, y ahora estoy de nuevo renaciendo, vuelvo a sonreír con picardía, de nuevo siento que soy invencible, que controlo mi partida, y ahora sólo queda esperar a ver los cambios, el resultado!






jueves, enero 20, 2005

Domingo



Foto de mi abuela y sus 5 hermanas en el día en que su madre murió. Una historia tremenda que hizo de ellas unas personas de una belleza inmensa. Hoy mi abuelo se ha ido tras años de sufrir el mal de alzheimer. Mi abuelo era un ángel, no lo digo por decir. Obviamente todas las personas cuando se van parecen a nuestros ojos llenas de gracia, pero en el caso de mi abuelo, era algo excepcional. Jamás vi en su cara otra cosa que sonrisas o muecas para hacerme reír a mí o a cualquiera. Nada, ni siquiera la guerra, consiguió mermar su alegría de vivir... hasta el día en que el Alzheimer le pegó fuerte. No he conocido a una persona más vital que él jamás, y no creo que vuelva, porque él, Domingo, era un producto de otra época. Siempre lo llevé dentro de mí, ahora más aún, y por él, voy a luchar aún más fuerte, voy a volver a ver la vida como me enseñó él a verla, como una aventura que hay que afrontar con una sonrisa perpetua en los labios y un amor infinito.

Hasta siempre, mi abuelo Domingo. Por tí siempre seré inocente.

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