sábado, febrero 12, 2005

Instantánea


El éxtasis de la belleza. Un precioso momento visual en medio de una escena trágica. Varios chicos daban una trementa paliza a otro, yo estaba absorto en la imagen y no me enteré hasta después, se me hizo un nudo en el estómago. Me sentí periodista de guerra, y pensé, extraña profesión: sentí placer de tomar esta instantánea. A todo esto me viene que a veces uno se siente expectador de la vida, anda por las calles y se siente invisible, ajeno. Ser expectador es uno de los máximos privilegios de esta vida, observar el conjunto de la naturaleza humana desde fuera. Yo siempre me he sentido así, soy un infiltrado entre las líneas de juego, tomo notas, soy consciente de los errores, me deleito siendo uno de ellos, aunque en realidad nunca seré tan bello. Mi belleza reside en el reflejo en mis ojos.

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