Un ejército de días por recordar
Los días pasan veloces y se agolpan en la entrada de la oficina de aspirantes a recuerdo. "Cada vez está más difícil" se oye en la larga cola de momentos impacientes. Hace tiempo que la novedad anda encubierta, y es que la imaginación acaba por ocupar el puesto de la experiencia. Supongo que eso sucede cuando ya tienes suficientes datos, o exceso de datos. El otro día hubo una revuelta. Cientos de candidatos comenzaron a alborotar, indignados por el trato que se les da últimamente. Me pidieron explicaciones, consideración. No supe qué decirles. Tan solo pude esbozar aquel "vuelva usted mañana" que decía Larra, tan característico. Ofuscados, andaron buscando la manera de provocar una muesca imborrable en mí, de modo que se aliaron con el destino, esa inmensa cantera de días por venir, para jugarme una mala pasada. Y así, a un servidor le fue ofrecido viaje, alojamiento y abono de 3 días gratis para el FIB, a cambio de un pequeño y sencillo trabajo, en el peor momento posible. Y mi cabeza dijo no, y después de una mala noche, resolvió que era un sí, que no existía el imposible, pero ya era tarde... Sentí tremendamente no haber estado más alerta. Ahora ese ejército de días candidatos me exigen de nuevo más conderación, o seguirán con sus pesquisas. Así pues, les he invitado a una revisión de su expediente mientras descanso, plácidamente, rodeado de la belleza natural de cierta zona francesa cercana a los pirineos.

