Esta es la calle Infantas, donde está mi trabajo. Esta mañana cuando iba a trabajar, tiré algunas fotos del camino, para ver si en las imágenes encontraba algo que hubiera dejado de percibir de tanto recorrerlas arriba y abajo en la rutina semanal. A pesar de que cada día trato de ir y venir del trabajo por caminos distintos, ir de A a B acaba por no tener demasiadas opciones, sobre todo después de dos años experimentando con los caminos posibles. Personalmente no me puedo quejar de mis recorridos, que además, hago a pie. Supongo que iré dejando caer alguna foto más por aquí.Levantarse temprano es algo maravilloso... cuando puedes dedicar la mañana a lo que te plazca. Me encanta cuando te levantas un sábado a las 9 para hacer recados y no hay nadie en la calle, y hace fresco y algunos vuelven a casa con toda la noche a cuestas. Es extraño, como si a esas horas todo fuera más puro, más intenso. Sin embargo, nunca me gustó que la noche se convirtiera en el día cuando salía a quemar Madrid. Sentía que había perdido la oportunidad de despertarme a esas horas, y que ya, irremediablemente, el día que empezaba, estaba condicionado por una sensación de hastío y des-sincronización con el mundo, con la misma naturaleza humana.


