jueves, noviembre 30, 2006

Maniobras de Escapismo

Hace unos años vi a Love Of Lesbian en una especie de festival "maquetero" organizado por Mondosonoro. En aquel momento cantaban en inglés, y su concierto puede que captara mi atención más por su sonido amateur y su marcado acento inglés de barrio español. Hace poco, mis compañeros de Havalina me dijeron que habían sacado un disco sorprendente, y no puedo estar más de acuerdo. Maniobras de Escapismo es uno de mis discos favoritos de este año (que por cierto, se acercan los Top 10). Suena a muchas cosas que hacía tiempo nadie sonaba (queridos Golpes Bajos), pero sobre todo tiene una gran personalidad, única. Como no he escuchado los discos anteriores no puedo contemplar con perspectiva lo que este disco significa para la banda aparte del cambio de idioma, pero me cuesta imaginármelos ahora en el idioma anglosajón. Las letras son a veces hilarantes (Marlene...), otras inspiradas (Maniobras de Escapismo, ese temazo) y el conjunto suena cercano, coherente y con clase. Un disco fuera de modas, atemporal, que vuelvo a escuchar cada poco tiempo. ¿Por qué aunque van saliendo cosas muy buenas parece que aquí nunca pasa nada?

miércoles, noviembre 22, 2006

Tony Joe White

Si ayer estaba derrotado, hoy estoy hundido, necesito tumbarme en el sillón y ver a otros trabajar, resolviendo complicados casos médicos, escapando de una prisión llamada Fox River o viviendo la disparatada vida familiar de la clase media americana en versión con piel amarilla. Parte de la culpa de mi cansancio/sueño, la tiene este señor: Mr. Tony Joe White, que anoche nos obsequió con una lección tremenda. Por encima de modas, hypes y cualquier palabro trendy, Tony Joe demostró que se puede hacer un concierto magistral sin salir apenas del acorde de MI, sin cambiar apenas de sonido de guitarra y lo que es más increíble, sin bajo ni demás acompañamientos, solo su guitarra, su voz, su harmónica y un batería. Su carisma llenaba el escenario por completo. Sonaban riffs machacones, entre country y blues, algo primigenio o, como se suele decir, de raíces, y uno se da cuenta de que no hace falta más para una canción eleve el concierto a la categoría de hito. Como se suele decir, menos es más.
Había escuchado algunos temas a lo largo de los años - quién no recuerda aquel mítico Polk Salad Annie (qué recuerdos de esos cassetes de "Esta Noche Cruzamos el Mississippi" que algún amigo de mis padres me grabó) - pero desconocía la importancia de este gran compositor y guitarrista, gérmen del estilo de los grandes, como Eric Clapton, John Fogerty o Mark Knopfler. Por eso se agradeció poder verlo en toda su crudeza, sin aderezos. Desde luego, uno de los grandes, y para colmo, en forma.

Gracias, Nacho.

viernes, noviembre 17, 2006

Esta mañana cuando venía en el metro me acordé de lo que leí en el blog de un viejo amigo con el que últimamente he retomado el contacto. En su blog, ya abandonado, hablaba de porqué tras una temporada viviendo y estudiando en Madrid, tiempo en el que hasta fuimos compañeros de piso, decidió volver a la tranquilidad de su (nuestro) pueblo. Hablaba de la sensación que tuvo la primera vez que montó en el metro para ir a la universidad, y la diferencia con cómo se sentía al final, justo antes de irse. Supongo que a muchos ya os sonará esta historia, de llegar a una nueva ciudad y sentirse como un niño. Verlo todo con una mirada inocente, llena de ilusión, y sentirse aparte de los tonos grises de las caras de la gente en la mañana. Con el tiempo, Madrid tiene algo de malvado; trata de atraparte en su rutina, en sus ritmos, y no es la primera vez que hablo de esto. A veces lo consigue, y otras veces nos damos cuenta. A mi amigo llegó a atraparlo por completo. Yo suelo pensar que los días que no puedo con Madrid son los que estoy cansado, pero eso es causa de las muchas cosas que trato de hacer cada semana, así que no me preocupa. Y es que hay que probarse a uno mismo cada día, probar cómo funciona nuestra cabeza, si pensamos con claridad; y nuestro corazón, si se emociona como siempre. Esta mañana venía escuchando Curtis Mayfield, moviendo la cabeza arriba y abajo, y caminando al ritmo de la música con paso marcado y algo chulesco. Sentirme así de bien un día cualquiera, en una semana particularmente gris para como suelo estar, me hace saber que estoy bien, que todo está en su sitio. Madrid tiene cosas muy malas como cualquier otra ciudad, y otras particularmente malas para ser una ciudad europea. Pero lo bueno también está ahí, y en una ciudad como esta, yo siento que todo es posible, todo está al alcance de la mano. Mucha gente viene aquí con esa premisa y acaban desilusionados, abatidos. Las historias están ahí, y todo lo que puedas imaginar existe. Las pasiones son reales, los dramas, las ilusiones... y todo es tan complicado que uno se siente arrastrado por un torrente cada semana. A mí me gustan los extremos, aunque no lo parezca por mi carácter tranquilo. Mis opciones de vida están entre esto, el torrente y la soledad parsimoniosa de un lugar perdido del mundo. Madrid ya es para mí mi casa. He vivido aquí tantas cosas, tan buenos momentos... pero lo bueno es que por mucho que me quede, siempre me siento como empezando.

domingo, noviembre 05, 2006

 Hay cosas que, si están bien hechas, tienen que pasar desapercibidas.

Archivo del blog